Pamela Carmell’s Road to Homing Instincts

Line drawing of side view of a woman with a mohawk, in black, white, and red

Available from Cubanabooks Press

My long history of reading Nancy Morejón’s poetry began in the 70s and 80s. It was an exhilarating time for women’s writing from all over the world, with an outpouring of very ambitious, innovative anthologies of women’s poetry. The editors—mostly women—assembled poems that were dear to them, that they had read and re-read so often. These collections covered a lot of territory–North American women, Latin American women, African women, and so on. Some had a little of everything. One example of these ground-breaking anthologies to which I was a contributor, translating the poetry of another talented Cuban woman Belkis Cuza Malé, is These Are Not Sweet Girls: Poetry by Latin American Women (ed. Marjorie Agosin, published by White Pine Press.) Nearly every one of those anthologies included a few poems by Nancy Morejón. Those poems drew my eye each time I opened those amazing collections and set me on the road that led me to translate the poems in Homing Instincts/ Querencias.

PAMELA CARMELL

Translator of Homing Instincts/Querencias

Photo of translator, a smiling woman with short curly strawberry blond hair in a purple blouse

Pam Carmell in Havana

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La última novela de Mirta Yáñez es una orden: Sangra por la herida (*)

Sangra por la herida/The Bleeding Wound

Cover of the original Spanish Sangra por la herida, now available in a bilingual edition as The Bleeding Wound

Cover of the original Spanish Sangra por la herida, now available in a bilingual edition as The Bleeding Wound

En la novela de Mirta Yáñez, Sangra por la herida, los personajes van apareciendo, de un modo pudiera decirse casi convencional, sin menoscabar el recurso, en la literatura y en el cine, y casi en las telenovelas; no es necesario recordar Rashomon, el filme de Akira Kurosawa de 1950, sobre la novela de Ryünosuke Akutagawa, o Mientras agonizo (As I lay dying) de William Faulkner escrita en 1930, hace casi un siglo, para mencionar dos ejemplos de puntos de vista a partir de una experiencia dada, mediante el discurrir de la memoria y la conciencia. Cada uno tiene una historia que a medida que avanza la trama, se van uniendo en el centro, porque el punto de encuentro es la vida misma de una generación sin importar los estratos sociales de donde proceden. Yáñez trata de que en su novela haya una representación de distintas esferas sociales, e históricamente hablando, toca el tema de la emigración española y la de una región del país a la capital, ambos hechos dramáticos para los que se van de su terruño y para los que llegan al punto de destino donde quieren mantener a toda costa su praxis social a pesar de que esto vaya contra la costumbre del lugar al que arriban. Desde luego, cada cual tiene un fragmento o ve la historia desde sus perspectivas, para ceñirse de un modo directo a las consecuencias de un devenir histórico y social en las que se desenvolvieron las suyas ¿las que les tocó padecer? Es imposible saber ver, sentir, leer un texto sin que se conforme ante nuestros ojos la estructura que la novela va mostrando. Hay que saber olfatear, sin que sea previsible la narración ni la actuación de los personajes, el aire de los caminos por donde transitan, ya como via crucis, que habrán de recorrer, dentro de la ingenuidad más conmovedora, los distintos personajes que se mueven en la trama. No porque ellos sean naives, sino porque creyeron limpiamente en que un futuro luminoso alumbraría la senda por donde guiarían sus pasos como pintores, músicos o escritores. No dudaron, se entregaron sin indagar, sin reservas a tantos trabajos voluntarios, guardias, escuelas militares, disciplina de beca; y esa condición de penetrar en el texto, meterse en la piel de los personajes, incluso en la de aquellos que no nos agradan, para entender la crudeza que, desde el título, nos impone sobre la mesa del editor, la autora.

 

Street scene in Havana, with old cars and deteriorated buildings

Street scene in Havana

Sangra por la herida alude a un verbo en imperativo, orden cruel, si es posible, o a un sujeto omitido que nos lleva a la compasión o a la curiosidad de que alguien requiere asistencia, ayuda urgente porque sangra por la herida, una, asestada de forma alevosa. Ya se va enterando el editor, el lector, que se trata de una injuria en el delicado tejido del espíritu humano, herida difícil de restañar.

 

El centro aglutinador donde se concentra el núcleo principal de los personajes es la querida Escuela de Letras, lugar como tantos otros relacionados con la cultura del país, donde se perpetró también la ignominia que todavía hoy exhibe sus trazas por no decir las huellas que tanto indocto ignorante, de ecuménica intolerancia, infligió sin saberse bien hoy el porqué. No es este el lugar ahora para analizar a quién le molestaba o quién creía que se perdía la identidad del cubano escuchando la música de los Beatles, vistiendo a la moda o usando un pelado determinado. La gran ventaja de haber vivido con la Revolución y junto a ella sus más de cincuenta años es que los hijos de esos opresores o no están en el país o exhiben una superficialidad que desmerece el apelativo de cubanos. Flotan las preguntas en el ambiente: ¿estaban conscientes del daño que causaban?, ¿qué ganaban con eso?, ¿cuál era la procedencia de los que dictaban esas pautas de una moral que no tenía nada que ver con la verdadera moral socialista que se basa en el amor al trabajo?

Esas interrogantes no las enuncia directamente siquiera la novela, porque no es un panfleto. Baste mirar en nuestro entorno para saber que la ley contra la vagancia que se le aplicaba a un estudiante universitario por tener el pelo un poco largo, sigue vigente y no se le aplica a los vagos del barrio, de cualquier barrio de esta ciudad de La Habana ni de ninguna otra del país, hoy cincuenta años después: uno de los misterios insondables de la historia de la nación. Del mismo modo que la vulgaridad, la delincuencia y el ambiente asfixiante que se viven en todas partes y tiene su expresión característica en determinadas zonas de la ciudad, tampoco es analizada por los que teniendo en sus manos los recursos para eliminar o impedir ese deterioro han sido los primeros que han mirado al techo para dejar pasar tanta chusmería, (término neutralizado en la actualidad por cubrir a un amplio registro de “usuarios”), groserías, violencia de todo tipo, con la excusa del bajo nivel cultural de determinados núcleos poblacionales aquí, en el país más culto del mundo. La novela, aunque se ciñe a aquella promoción, la trasciende, hubo otras promociones bajo el mismo acoso también porque la intolerancia está ahí, latente. Y no es posible comprender sin cierto asombro que el personaje de Gertrudis, desde el buen uso que hace de esa mejor literatura universal (hay que ser un buen lector para seguir a Gertrudis), defienda su punto de vista genérico y es el dedo acusador que impele a que no se puede olvidar a los muertos, que no se pueden echar a un lado, que hay que contar estas historias.

Por otra parte, no hay afán de venganza en el personaje. Reclama justicia como lo hacen hoy tantas personas en el mundo, las madres de la Plaza de Mayo, los familiares de los desaparecidos en la dictadura chilena, aunque los ejemplos parezcan exagerados en la comparación. Aquí se trata de la muerte moral e incluso la física al no resistir el asedio o el acoso de una falsa acusación. Pero esto cuesta trabajo aceptarlo. Porque el paralelo no es igual, pero los muertos y las almas muertas están gogolianamente presentes. Seguimos mirando para el lado, hacia el techo o viendo el atardecer tomando un trago en un restorán o un bar de moda que ya no tienen nada que ver con los de aquellos años y pertenecen a una firma mixta, quién lo diría, y se disfrutan con extranjeros, quién lo diría. Porque también hubo tiempos donde no se podía tratar a extranjeros, excepto las personas que estaban autorizadas para eso, aunque ni siquiera supieran el idioma de aquellos bárbaros, para emplear el vocablo al modo de los griegos para todo aquel que no hablara su lengua.

Area for children's books at the 2012 Feria Internacional del Libro, La Habana

Area for children’s books at the 2012 Feria Internacional del Libro, La Habana

Es bueno que los tiempos cambien, y cambien para abrir más la Isla y que La Habana sea tan cosmopolita como otrora lo fue. Pero la gente, qué significa la gente. La gente no es una masa de termitas, aunque hay masas que lo parecen en su arrolladora destrucción y voraz deseo de expansión, no son hormigas bravas, no son vermes, no son vómito de beodo, no son orines, desahogo fecal. La gente debe soñar. ¿Mataron, asesinaron esos sueños? ¿Cómo se puede cambiar lo que deba ser cambiado? Es que lo que se ha conseguido con ese aniquilamiento moral es la dispersión de la familia, la disolución del amor entre los padres y los hijos, la desconfianza entre amigos, colegas.

Los personajes de Sangra por la herida desfilan en nuestros propios recuerdos, los volvemos a encontrar porque todos se reúnen por la fuerza centrípeta de la ilusión de aquellos años, que en la distancia seguimos reviviendo con ese agridulce sentimiento de que fuimos honrados y defensores de ideas por las cuales todavía hoy, ya bastante entrados en años, sacar fuerzas, tomárselas a Sísifo y volver a empezar o recordar a la Gelsomina de Fellini. Y que no sea nunca el cuento de La buena pipa.

 

Uno de los aciertos de la novela, es el trabajo con el lenguaje. En especial, cuando se corporeiza por la vía del léxico el personaje de Daontaon, donde es muy probable también que destaque todo un estrato social. Se requiere de un tiempo más detenido para hacer un estudio sobre algunos recursos estilísticos que vienen definiendo el estilo de Mirta Yáñez desde sus primeras obras. No es solo un gran sentido del humor sino cómo queda expresado. Cada personaje está muy bien delineado desde este punto de vista. De modo que la novela se desliza entre el dolor y la sonrisa, dejando un sabor un tanto agridulce en el lector que ya no tan joven, revive aquellos años. Pero Sangra por la herida no está concebida para llevarnos a décadas pretéritas. Está enfocada hacia el futuro.

 

Mirta Yáñez aboga, pues, porque no quede abolido u olvidado el pasado en el hoy, en el presente. No es un Yo acuso al estilo de Zola, es un alerta a los sobrevivientes de aquel ayer que resisten hoy y sin dejarse doblegar siguen en pie (la muerte es la única que les hace doblar la rodilla, que los acalla). Los que tienen sus malas conciencias continúan viviendo sin remordimientos y aquí está la clave de la novela, porque si se diesen las mismas condiciones volverían a hacer lo mismo. Es aquí donde la novela funciona como un ¡Detente!, pero si bien la literatura no rige la vida, aunque los optimistas pensamos que puede mejorarla, por eso desde ese título imperioso, debemos entender que es no una orden despótica, sino un grito de alerta, en especial, a los lectores jóvenes de hoy que se encuentran abocados a situaciones límite como estuvimos nosotros los de ayer, ya que la historia de nuestra nación va de un extremo a otro, y este dolor que aquí se novela, no puede volver a repetirse en ninguna de sus variantes del mal y de la falta de ética que tanto nos degrada en este presente abrumador. Más bien el título indica con fuerza de madre, con la fuerza de una madre, ¡Hazme caso!, una especie de Ve y mira, el filme soviético de Elim Klim, de 1985, es el llamado sin odio, sin rencor, es una especie de emplazamiento para que la historia no sea olvidada ni desconocida.

TERESA BLANCO: Autora de Aquí de pie, Premio Nacional de la Crítica 2013; Editora, linguista, especialista principal del Instituto del Libro  Premio Nacional de Edición.

(*) Sangra por la herida, Mirta Yáñez, Ediciones UNION y Ed. Letras Cubanas, La Habana, 2010, 219 pp.

Cover art is a dark colored abstract of a woman's face, looking despairing, with horizontal streaks of color

Bilingual edition, from Cubanabooks Press

NOW AVAILABLE AS THE BLEEDING WOUND, FROM CUBANABOOKS PRESS.

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Presentación de “The Memory of Silence/Memoria del silencio” en la Feria Internacional del Libro en Miami

cubanabooks:

An early holiday treat for all!

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Ya está en imprenta y próxima a salir la edición bilingüe de mi novela The Memory of Silence/Memoria del silencio con una excelete traducción de Jeffrey E. Barnett y una bellísima portada de Humberto Calzada. La editora es Sara E. Cooper, y la casa editorial Cubanabooks. http://www.csuchico.edu/cubanabooks

La cubierta de The Memory of Silence/Memoria del silencio

La cubierta de The Memory of Silence/Memoria del silencio

La presentación será:

Domingo, 23 de noviembre, 2014

11:00 a.m.

Room 7106, Building 7

300 NE Second Ave., Miami

Wolfson Campus, Miami Dade College

Los espero.

En las palabras de introducción he escrito:

In addition to the original dedication, I wish to offer this new edition to all Cuban-Americans born in the United States or who came to this country very young, and prefer to read in English, their first language. This is the story of their parents and grandparents, and in many ways, also theirs. I especially wish to dedicate this book to…

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“Unholy Night, 1958″

MATERNAL-INSTINCTS

I’ve always enjoyed reading books, but like most adolescents my age, I’ve never liked being told what I have to read. I like to be able to choose a book that grabs my attention and speaks out to me personally. Reminiscing back to my high school years, I recall never wanting to read any of the books my English teachers assigned because I thought they all sounded very boring and dry. But like most students, I had no choice but to read them unless I wanted to fail the class. At first, the books were very boring, but what good book starts off great. The point here is, I slowly learned that all books are great. Sure there are some books that will speak out to you more because you can identify with them, and then there are those that do not, but they’re still great books and we can learn something insightful from them.
Maria Elena Llana, a Cuban author, does an excellent job in conducting a series of short stories to put together the book, An Address In Havana, which is translated into both English and Spanish versions. Her first short story, “Unholy Night, 1958” is a great read that instantly reminded me of my mother. I don’t know what it is about mothers, but it seems to me like they all have this sixth sense. I don’t know where this sixth sense comes from, but I know it’s there. My mom has this sixth sense, which I like to call her “crazy motherly instinct.” This instinct allows her to know and feel things that no one else could unless they were mothers as well. And most of the time, she’s always right even though I hate to have to admit it. I don’t think my mother has ever been wrong in anything she tells me.
I recall a time over summer when my mother was out of town and my older sister and I decided to have a “small gathering” with our friends or in better words “a party” because that’s what it ultimately turned into. Since my mom wasn’t going to be home for four days, we figured we would have our “small gathering” on a Friday night, so that way, we would have the entire weekend to tidy up the house from whatever mess was made. We made sure to invite only our close friends and to specify to them that it was strictly “all invites”, but of course, no one seemed to care. At the start of the night, we had like twenty friends over, which seemed like a decent amount for a “small gathering.” Sooner than later, more people began to show up at our door saying “so and so” had sent them the invite. What had started off as a “small gathering” turned into “a party” in a matter of a few hours. We ended up with a total of about fifty people more or less and of course our house got trashed, which we should have seen coming. By the end of the night, we realized the house was a total wreck. Our hardwood floors were lifted up from all the drinks that were spilled on the floor and there were paint chippings on the walls. We spent the rest of the weekend trying to fix the house before our mom came home. The day my mother finally came home, the first thing she said was, “There’s something wrong here. The house doesn’t look the same way I left it before I left town.” It didn’t take her long enough to realize that we had invited people over and had a party. She told us that she had a feeling we were going to do something reckless and irresponsible while she was gone because her “motherly instinct” had told her so. It’s safe to say that my sister and I spent the rest of that summer working to pay off the damage that was made. We paid to have the hard wood floors fixed and had to buy new paint. Just like the mother in, “Unholy Night, 1958,” my mother shares those same “motherly instincts.” Mothers always know when something is wrong

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Recuerdos de Guantánamo

cubanabooks:

Las memorias de la escritora Uva de Aragón, cuya novela The Memory of Silence/Memoria del silencio (versión bilingüe) está por salir con Cubanabooks.

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Publicado en El Nuevo Herald 10-8-2014

Una mañana, sorpresivamente, después de treinta cinco años sin apenas contacto, escuché la voz de mi prima Margarita. No perdió mucho tiempo en preámbulos. Me dijo que su hijo menor se había ido en balsa 15 días atrás y que estaba sin noticias suyas. Me pidió que tratara de averiguar su destino. Era el verano caluroso y convulso de 1994.

El balsero había nacido el mismo año que mi hija mayor, y ese dato me hizo pensar que podría tratarse de un hijo mío. Afortunadamente en pocos días pude comunicarle a su madre que José Miguel estaba en la base de Guantánamo. Lloraba de alegría y gratitud.

Otro primo se movilizó para traerlo a Estados Unidos, pero los trámites demoraban. Decidí ir a la base como periodista. Nunca he olvidado aquellos dos días de octubre. Fui con otros corresponsales en una avioneta para 7…

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Virginia Aponte, Directora de Ago Teatro, estrenará Miami “Memoria del silencio”

cubanabooks:

MEMORIA DEL SILENCIO/THE MEMORY OF SILENCE–La edición bilingüe de la novela, que tendrá su estreno en La Feria Internacional del Libo de Miami, ya puede pedirse a través de Cubanabooks: http://www.csuchico.edu/cubanabooks/index.html

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Montajes teatrales:

“EL Proceso a Jesús” de Diego Fabri, “El Malentendido” de Albert Camus, “Madre Coraje y sus hijos” de B. Brecht. “La Casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca. “Antes del Desayuno” de E. O’Neill. “El Zoológico de Cristal” de Tennessee Williams. “Ardo en llamas gritó el Fénix” de Tennessee Williams. “La Voz Humana” de Jean Cocteau. “A Cada cual su Verdad” de Luigi Pirandello. “Doña Rosita la soltera o el Lenguaje de las Flores” de Federico García Lorca. “Las Brujas de Salem” de Arthur Miller. “Íntimamente Unidos” de Eugene O’Neill. “Variaciones Sobre un mismo Tema” de Virginia Aponte. “Paisaje” de Harold Pinter. “Diálogos de Carmelitas” de Georges Bernanos. “La Noche de los Asesinos” de José Triana. “Ud. También Podrá Disfrutar de Ella” de Ana Diosdado. “Las Troyanas” de Eurípides en versión de Jean Paul Sartre. “Historia sin Conclusión y con Olvidos” de Virginia Aponte. “La Jaula” de…

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At An Address In Havana: “Wet Foot/Dry Foot,” La Giraldilla, and History Repeating Itself

Cover of book An Address in HavanaMultiple sources report the recent increase in Cubans’ attempts to cross the Florida Straits. It has been 20 years since the so-called maleconazo of 1994 led to the “Wet foot/dry foot” migration policy that returns Cubans intercepted at sea (wet foot) or affords them residency if they make it to shore (dry foot). It seems the policy’s 50/50 chances continue to provide enough hope for some Cubans to take to the sea. María Elena Llana’s “Five-Hundred Year-Old Rum” is but one of the stories included in the forthcoming collection of her work An Address in Havana/Domicilio habanero, to examine the island’s historical (im)migrations. In it, Cuba is for explorer Fernando de Soto just a “rung” on the ladder to his success. Unlike in history, however, de Soto is not the story’s protagonist. One dark evening, his wife Isabel de Bobadilla, the first governess of the island, comes across another “Chabela” lamenting the departure of her partner on the Havana streets of the mid-1990s. Although the means and motives change throughout the centuries, each “exodus” causes a human suffering Llana portrays, through her use of humor and the uncanny, as an enduring commonality.This collection from Cubanabooks is a “Journey Back to the Source,” to quote Alejo Carpentier’s classic story title, but from the point of view of the late twentieth century and of interest to Cubanabooks’ readers, from a female point of view.

Giraldilla

In “A Five Hundred Year-Old Rum” the catalyst for this fictitious meeting across five hundred years is La Giraldilla, the small weathervane atop the Castillo de Fuerza that also appears on bottles of Havana Club rum. The bottle is just one of the objects that hurls us through time without moving an inch from An Address in HavanaHavanaClub

A razor, perfume, a mirror, a tapestry or even a telephone. Objects that mutely surround us every day have given Llana (Cienfuegos, 1936) fodder for over fifty years of short story writing. Through her narrative craft they carry a simple yet profound message: that time may be looping over itself, that chance encounters are not so random, and above all that the great beyond may perhaps be neither that great nor too far away, but rather pulsing through our day to day existence on this or some other shore, whether we chance the journey or not.

More stories like this await you at An Address in Havana. Available for online pre-order now at Cubanabooks.

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POETISAS SI 10/20

Photo of El MorroDesde las iniciales décadas del siglo XX, la poesía cubana alcanzó un notable grado de madurez y originalidad, en buena medida gracias a su noción del papel que le correspondía como expresión de cubanía ante la contaminación de apócrifas proposiciones estéticas. En todo ese proceso que fue desde el primer posmodernismo –como es sabido se le llama en América de habla hispana al tiempo transicional entre nuestro llamado modernismo finisecular y la vanguardia– hasta la irrupción de los ismos más recientes, las poetisas cubanas han tenido sus figuras excepcionales, así como sus figurantes, de igual forma que fue sucediendo con la poesía escrita por los hombres, los poetas, en el estricto sentido de la palabra. Pero encontrar un espacio, no fue para las poetisas “coser y cantar”. Sobre estas circunstancias que rodean el acto creador de la mujer, Patricia Spacks retoma una verdad que la perspectiva histórica de la literatura había puesto sobre la mesa de conversaciones buen rato ha, mas a menudo olvidada, y se trata de que “cuando leemos muchos de sus libros [los de las poetisas] sentimos que las necesidades de las mujeres son idénticas que las de los hombres. Quizás el equilibrio puede ser diferente, pero la sustancia es la misma: necesidad de trabajo y amor, de independencia y dependencia, de soledad y relación, de disfrutar de la comunidad y valorar la propia singularidad” [1]. La mujer dentro de la cultura cubana que había pasado su etapa formativa en el agreste medio de la seudorrepública, cuando la ley del más fuerte se inclinaba del lado de los varones, sufrió una decantación en aquel mundillo que raramente la aceptaba como escritora como no fuese de recetas de cocina o de guiones de novelas “rosadas”.

Las intelectuales cubanas lograban imponer su presencia solo después de haber atravesado purgaciones rigurosas, mas la inclemencia salía fiadora de la vocación auténtica y, en muchos casos, del talento, a diferencia de la pródiga presencia de los caballeros escritores donde la selección de los mejores se realizaba de manera “natural”, y no a consecuencia de ruindades, ninguneos y prejuicios que nada tenían que ver con el ejercicio de la literatura; por ende, la relación dialéctica cantidad-calidad perdió su equilibrio –o, mejor dicho, mantenía el contrapeso de la marginación– entre la gruesa nómina de los señores y los pocos nombres de escritoras que alcanzaban a rebasar la escabrosa frontera entre el anonimato y el reconocimiento.

La mujer intelectual, inmersa o distante de las confrontaciones sociales, revelaba las crispaduras de su tiempo, incluso cuando la evasión hacia el mundo interior haya sido el camino elegido. Discrepo, por tanto, de algunas afirmaciones que encasillan como “ahistórica” la obra de algunas poetisas. Si cierta poesía se presentaba vacía de sentidos, o bajo posturas dóciles, cabría calificarla mejor de superficial, para distinguirla con justicia de una poesía mayor, hermética, y que propugnaba la elusión de temas de la inmediata circunstancia, pero poesía en toda la extensión de la palabra, llámesele con el apellido de pura, intimista o neorromántica, mas que respondía, conciente o no, a una actitud ante la historia, aun cuando fuese con un rechazo más categórico. Esta poesía escrita por las poetisas y también, naturalmente, por los poetas, era una manifestación más de una sensibilidad distinta inmersa en una sociedad compleja y frustrante.

Las poetisas cubanas de esta primera mitad del siglo XX no estuvieron, pues, ni mucho menos al margen de la problemática de su tiempo, y sus demandas —tanto en el orden público, como en el orden personal— provenían de una reflexión penetrante ante su situación en la sociedad y de esta como conjunto. Según el grado de conciencia, de su concreta ubicación dentro de la estructura ecónomica, de su psicología, de su clarividencia, así resultarían los diversos grados de proyección de las ideas y de la intencionalidad de la obra creadora. De acuerdo con lo anterior, alienta una poesía genialmente orientada hacia el mundo interior como la escrita por Dulce María Loynaz y también otra poesía que, sin abordar explícitamente los asuntos de la crítica social, se interesa por la comunicación más directa y popular.


    [1] Spacks, Patricia M., La imaginación femenina, Editorial Debate, Colombia, 1980, pag 358.

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Lucrecia Baldassarre en el papel de Menchu

cubanabooks:

Uva de Aragón’s novel, The Memory of Silence/Memoria del silencio, upon which the play is based, will be coming out in November in a beautiful new bilingual edition. The book can be pre-ordered at the Cubanabooks Press website: http://www.csuchico.edu/cubanabooks/TITLES/memory_of_silence.html.

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Su experiencia en el teatro comienza bajo la dirección de Virginia Aponte con el Grupo de Teatro U.C.A.B desde 1980. Allí participó en los montajes “Doña Rosita La Soltera o El Lenguaje de las Flores de Federico García Lorca”, “Las brujas de Salem” de Arthur Miller.

Lucrecia Baldassarre, egresada de la Universidad Andrés Bello (UCAB) de Caracas, 1985

Lucrecia Baldassarre, egresada de la Universidad Andrés Bello (UCAB) de Caracas, 1985


Una vez egresada de la Universidad participó en la creación del grupo teatral Ago Teatro y ha estado presente en los siguientes montajes: “Antes” de Günter Grass, “Madame de Sade de Yukio Mishima”, “Alicia en el país de las Maravillas” de Lewis Carol, versión de Carlos Eloy Castro, “Gañipiñol el duende del futuro” de José Rafael Briceño, “Canción de Navidad” de Charles Dickens, en versión de José Rafael Briceño, “El Regreso” de Virginia Aponte sobre la vida de Edith Stein, “Solo sé de mí…” basada en la vida y pensamiento de Hannah…

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“Wet foot, dry foot”, La Giraldilla y la cotidianeidad que se repite

Cover of book An Address in HavanaParece mentira que hayan pasado 20 años del llamado maleconazo y el éxodo que provocó “La ley de ajuste cubano”, política estadounidense que devuelve a los migrantes hallados en aguas internacionales a Cuba (wet foot) y deja que los que salgan de la isla y pisen tierra firme (dry foot) tengan asilo y residencia permanente en este país. En su cuento fantástico “Añejo cinco siglos”, María Elena Llana nos recuerda que a pesar de los vericuetos del tiempo, parece que la isla sigue siendo un simple “peldaño en la mar”, como lo fue para su personaje Hernando de Soto en vísperas de su partida a la Florida en 1539. Pero él no protagoniza el cuento: allí quedó su mujer, la primera gobernadora de la isla Isabel de Bobadilla, que se topa con otra “Chabela” contemplando la ausencia de su novio balsero en las calles habaneras de los años noventa. En fin, aunque los “éxodos” siguen por motivos y formas diferentes, el sufrimiento humano consecuente persiste. El relato forma parte de la nueva colección de Cubanabooks Press, An Address in Havana/Domicilio habanero que está por salir.

Giraldilla La Giraldilla, la pequeña estatua en lo alto del castillo de la fuerza y que marca la botella del famoso ron Havana Club, le sirvió a Llana (Cienfuegos, 1936) de objeto catalizador en este encuentro ficticio entre habaneras separadas por una distancia de quinientos años. Es un “viaje a la semilla”, por citar el título de Carpentier, narrador de encuentros históricos por excelencia, aunque aquí desde el punto de vista de finales del siglo veinte y del punto de vista de la mujer.

HavanaClubLa botella y otros objetos que nos rodean –una navaja, un perfume, un espejo, un tapiz o una reja– son para la escritora, cuya obra abarca casi 50 años, materia patente para contarnos en múltiples formas su mensaje latente pero profundo: que el tiempo se repite, que los encuentros muchas veces no son al azar y sobre todo, que el más allá palpita en el más acá cotidiano, perspectiva que medita un “ajuste” quizás más justo en la historia cubana reciente.

Como este cuento les esperan otros más en este nuevo Domicilio habanero de Cubanabooks. Se puede pedir ya en el sitio web de Cubanabooks.

 

 

 

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